Almería, una ciudad con historia que mira al futuro

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Las ciudades nacen y forjan su personalidad en función a las necesidades de quienes las construyen y las habitan y, también, de las transformaciones con las que las premia o castiga la naturaleza y la historia. La ciudad de Almería, tal y como la conocemos hoy, es un gran ejemplo de ello: más de 1000 años de acontecimientos la han moldeado.

Desde que el califa Abderramán III le concediera el rango de ciudad en el año 955, la que se convertiría pronto en principal puerto de Al-Ándalus ha cambiado, y mucho. Hoy, Almería es una urbe de casi 200.000 habitantes (más de 225.000 teniendo en cuenta su área de influencia) que sigue creciendo.

¿Os gustaría saber cómo era y cómo se ha conformado a lo largo de los años la Almería actual? ¡Os lo contamos!

 

Los inicios: de ciudad fortificada a ciudad burguesa

Corría el siglo X, la alcazaba y las murallas cercaban la ciudad. En la época musulmana, Almería estaba dividida en tres barrios: el amurallado de la Alamedina, y los del Aljibe y la Musalla, en la periferia. Almería vivió durante su primera etapa una época de esplendor comercial que se vio interrumpida por varios cambios históricos: la reconquista cristiana vino seguida de un terremoto devastador para la urbe que, además, tuvo que luchar contra plagas y sequías.

Los cristianos fueron los encargados de acometer la reconstrucción de la ciudad tras el terremoto: la catedral se construyó fuera de la muralla, así como otros templos y conventos, el barrio de Alamedina quedó prácticamente despoblado y la vida comenzó a girar alrededor de los muros.

En el siglo XVIII la economía de Almería comienza a resurgir gracias a la mejora de las técnicas de pesca, la incipiente explotación minera que tan importante será en el siglo posterior y el resurgimiento del comercio: la población aumenta y comienzan a surgir nuevos barrios.

 

La gran expansión del siglo XIX

No es hasta el siglo XIX cuando Almería comienza su gran expansión gracias a la proliferación de las explotaciones mineras y agrícolas. La burguesía emergente construye en esta época sus viviendas –muchas de ellas aún se conservan- y el casco antiguo se remodela.

A mediados de siglo llega el gran punto de inflexión: en 1855 se derriba la muralla, se construyen nuevas avenidas, como el Paseo de Almería o la Puerta de Purchena, se logra descongestionar el centro y la población se reubica hacia las zonas del puerto y la vega.

De nuevo, la fuerza de la naturaleza interviene en el desarrollo urbanístico de la ciudad: debido a fuertes inundaciones surgen nuevos barrios para alojar a la población que debe desplazarse. A finales de siglo se establece la primera propuesta en pro de un crecimiento racional y ordenado de la ciudad.

 

El siglo XX y los ensanches

El Crack del 29, la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil española paralizaron los planes de crecimiento de Almería. Tras el conflicto, la ciudad trabajó para acoger a los nuevos habitantes (la ciudad pasó de los 47.000 que contaba en 1900 a los 76.000 en 1950) de forma que, mientras las clases acomodadas permanecieron en el centro, los nuevos barrios que se extienden hacia al levante fueron ocupados por las clases más humildes. En este momento se comienzan a construir los ensanches: el modelo se dirige al aprovechamiento del suelo y al crecimiento vertical.

 

Almería hoy: crecimiento y retos urbanísticos del siglo XXI 

El turismo, la agricultura intensiva de invernaderos y la explotación de las canteras de mármol han sido, y siguen siendo, los motores económicos de la ciudad. Aunque Almería no se ha mantenido ajena a la crisis económica, en los últimos años ha aumentado la actividad constructora y la demanda de vivienda. Los planes urbanísticos apuntan al crecimiento respetuoso, a la integración del barrio histórico con la ciudad y a la conservación de su identidad cultural e histórica.

Así lo demuestran los datos del informe Situación Inmobiliaria de BBVA Research, de los que se deduce que la venta de vivienda ha crecido en 2016 y 2017 por encima de la media andaluza con un peso de la demanda extranjera también superior a la media de la comunidad: hay 23.000 habitantes extranjeros censados en la ciudad y el 21,9% de las viviendas vendidas en 2016 fueron adquiridas por población extranjera.

La previsión es que la ciudad crecerá a medida que mejore el empleo (el área urbana de Almería cuenta actualmente con una alta tasa de paro que alcanza el 27,4%, según el informe “Indicadores Urbanos 2017” coordinado por Eurostat), y aumente la renta en otras provincias demandantes de segundas residencias cerca de la costa.

Anida, la división inmobiliaria de BBVA, participa en este crecimiento con la promoción Artes de Arcos Residencial formada por 98 viviendas de nueva construcción de 2, 3 y 4 dormitorios con garaje y trastero, situada en la céntrica calle Hermanos Pinzón, muy próxima a la plaza de Barcelona y a las estaciones de autobús y tren, a tan sólo un kilómetro de la playa.