Baleares es donde más cuesta pagar una hipoteca y Asturias, donde menos

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El Banco de España publicó hace unas semanas un informe sobre el esfuerzo económico de los hogares para hacer frente a la financiación de su vivienda: a finales de 2017, se necesitaba una media de 7,1 años de renta bruta para amortizar la hipoteca.

Este dato contrastaba con los nueve años de media que se precisaban en 2007. La evolución ha sido positiva, aunque según los expertos del banco central todavía está lejos de los cinco años de media, el nivel que se considera más saludable.

Medir el esfuerzo en años quizá resulte demasiado abstracto, por eso es interesante atender las cifras que aporta el informe estadístico IMIE Mercados Locales, elaborado por la empresa tasadora Tinsa, que lo sitúa en el terreno más práctico del sueldo mensual.

El informe estima que cada mes, de media los españoles destinamos el 16,8% de nuestros ingresos a pagar la hipoteca, una cantidad moderada si la comparamos con el 30% que la misma empresa registraba diez años atrás.

El 30% es justamente la línea roja que los expertos fijan en el endeudamiento de los hogares. Todo lo que supere ese porcentaje de renta dedicado al esfuerzo de financiación pone en riesgo la economía familiar y, a su vez, puede llegar a tensar el mercado inmobiliario.

La disminución del coste de la vivienda y también de los créditos ha permitido que la situación hoy sea mucho más holgada, aunque con claras diferencias entre las distintas zonas geográficas y ciudades estudiadas

Diferencias entre autonomías y ciudades

Siempre según los datos de Tinsa, Baleares sería la comunidad donde las familias deben realizar un mayor esfuerzo para comprar una vivienda: el 22,6% de sus ingresos brutos mensuales. Le siguen Andalucía (17,9%), Cataluña (17,3%), Melilla (17,2%) y la Comunidad de Madrid (16,2%). Los compradores más desahogados los encontramos en La Rioja (13,6%) y Asturias (13,4%).

Como era previsible, el actual incremento de la demanda de vivienda en las grandes ciudades ha empujado los precios hacia arriba, lo que ha supuesto también una mayor exigencia para el comprador. En Madrid los propietarios deben asumir que de media el 24,4% de sus ingresos lo tienen que destinar a pagar su casa. En Barcelona la cifra llega al 25,4%.

Al repasar los porcentajes de los principales distritos de esas ciudades, se observa que en algunos la situación llega a ser preocupante. En Madrid, el esfuerzo económico para comprar un piso en el distrito de Salamanca llega al 39,8%; en Moncloa-Aravaca, al 38,1%; en el de Chamartín, al 37,6%, y en el de Retiro, al 30,5%. El distrito de Sarrià-Sant Gervasi marca el récord en Barcelona: 41%. Lo sigue L’ Eixample, con un 30,1%, y Les Corts, con un 28,8%.