¿Bebé en camino? Prepara tu hogar para recibirlo

MaloRegularBuenoMuy BuenoExcelente (Valóralo)

¿La familia crece? La inminente llegada de un bebé es una montaña rusa de sensaciones: alegría, nervios, expectación, dudas… ¡Y tantas cosas por hacer! Una de las principales tareas para los futuros papás es la de adaptar la casa para que sea cómoda y segura para el recién nacido. Que no cunda el pánico: sólo hace falta un poco de organización para que todo esté listo antes del gran día. Te proponemos seguir estos pasos para poner vuestro hogar a punto mientras disfrutáis de la dulce espera.

Si tenéis alguna reforma pendiente, ahora es el momento de llevarla a cabo o tendréis que posponerla indefinidamente.

Decidid cuál va a ser la habitación del bebé: lo ideal es que tenga una buena iluminación natural y una temperatura estable.

Necesitaréis, al menos y por el momento, una cuna y un capazo, un mueble cambiador, una bañera y un armario dónde almacenaréis la ropa y los juguetes. Si tienes problemas de espacio, apostad por los muebles multiuso.

Antes de comprar nada, elegid los colores y los temas para decorar la estancia. ¡Divertíos!

Considerad que, además de contar con luz natural, necesitaréis unas cortinas que os ayuden a regular su entrada y alguna luz tenue artificial para los momentos de descanso.

Mantened todas las fuentes de radiación (como routers o aparatos inalámbricos) alejadas de la habitación del bebé.

Haced una limpieza profunda en toda la casa y sed especialmente precavidos con el uso de productos químicos agresivos.

Llenad la despensa, la nevera ¡y el congelador! La revolución que causa la llegada de un bebé no os dejará mucho tiempo para cocinar durante los primeros días.

Aseguraos de tener una buena provisión de pañales y de productos de limpieza especiales para el recién nacido.

Haceos con un botiquín de primeros auxilios adaptado que incluya un termómetro especial, suero, gasas y otras medicinas básicas.

Si tenéis animales, tenéis que reforzar las precauciones de seguridad y la higiene.

A partir de los 8 ó 9 meses de vida, el bebé empezará a gatear y a moverse con autonomía. El pequeño explorador estará ávido de descubrir qué se esconde detrás de cada rincón de la casa así que antes de que llegue ese momento, necesitaréis tomar unas consideraciones extras de seguridad:

Tomaros un tiempo para evaluar los peligros a los que tendrá acceso el bebé en toda la casa.

Proteged los bordes rectos, las esquinas y las puntas salientes. Podéis comprar esquineros o utilizar gomaespuma.

Habilitad una zona segura por la que el bebé pueda moverse sin preocupaciones con una mínima supervisión.

Preocuparos de que el bebé no se resbale: podéis optar por un suelo antideslizante o poner alfombras en el que ya tenéis.

Restringid los movimientos del niño por las áreas que entrañen especial peligro como escaleras, balcones, cocinas, almacenes…

Aseguraos de que no hay ningún objeto pequeño a su alcance que se pueda llevar a la boca.

Las sillas deben ser estables y difíciles de arrastrar o escalar.

Proteged los enchufes con tapones y evitad cualquier cable suelto.

Poned cierres de seguridad en armarios y cajones.

Instalad anticierres en las puertas interiores.

Si tenéis en cuenta todos estos puntos, podéis estar seguros de que vuestro hogar es apto para que vuestro bebé crezca, juegue y disfrute con seguridad.