Bilbao, de ciudad industrial a referente europeo en urbanismo

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Bilbao puede estar orgullosa: durante este 2018, la ciudad ostenta el honor de ser la “Mejor Ciudad Europea del Año”. La capital de Vizcaya recibió en Londres de manos de su alcalde este reconocimiento en el marco de los premios “The Urbanism Adwards”, los galardones que otorga anualmente The Academy Urbanism, organización independiente y sin ánimo de lucro que promueve las buenas prácticas en materia urbanística.

Calidad, innovación y sostenibilidad son los tres pilares fundamentales que han llevado a Bilbao a imponerse a las otras dos candidatas finalistas: Liubliana, capital de Eslovenia, y Viena, capital de Austria. Eso sí, en el cóctel que ha acabado por inclinar la balanza, la organización ha tenido en cuenta aspectos tan dispares como la arquitectura, los servicios, la cultura, el gobierno, la viabilidad económica o la calidad de vida de sus habitantes.

 

La gran transformación de Bilbao

Gran exponente de la reconversión urbanística, Bilbao ha recorrido, lenta, pero segura, un largo camino hasta llegar a ser la ciudad que es ahora. Apenas tres décadas han sido suficientes para pasar de ser una ciudad industrial, gris y sombría a la urbe vanguardista y ejemplar que es hoy en día.

Para ello, Bilbao supo hacer de la necesidad virtud: primero, la crisis de 1973 golpeó duramente una metrópoli configurada alrededor de la industria siderúrgica y naval. Apenas una década después, la localidad sufrió unas devastadoras inundaciones. Se hizo necesario trazar un plan para renacer de las cenizas que se configuró alrededor de la Ría del Nervión, que fue saneada y completamente remodelada.

 

Referente arquitectónico

Si hay un emblema que simboliza por encima de los demás la transformación de Bilbao ese es, sin lugar a dudas, el Museo Guggenheim, un singularísimo edificio, obra de Frank Gehry, que se construyó hace poco más de dos décadas sobre el suelo de una antigua fábrica y que sirvió para que los ojos del mundo se girasen hacia Bilbao cuando comenzaba a mudar su piel.

Pero fueron muchos más los arquitectos prestigiosos llamados a participar de la metamorfosis de la ciudad. Norman Foster fue responsable del diseño del Metro y Federico Soriano y Dolores Palacios firmaron los planos del Palacio Euskalduna de Congresos y de la Música. Por continuar la lista: el puente Zubizuri (de Calatrava), la Torre Iberdrola (de César Pelli), la biblioteca Deusto (de Rafael Moneo) el nuevo San Mamés (de César Azcárate) son otras de las singulares construcciones que configuraron el nuevo Bilbao.

La ciudad no sólo fue dotada de una nueva imagen, sino que, además, ganó atractivo frente a empresas e inversores, fortaleció el sector servicios y se convirtió en todo un imán para el turismo. A todo ello ayudó también el rápido desarrollo de las comunicaciones: el metro, ya mencionado, el tranvía, los trenes de cercanías, el aeropuerto y los autobuses han convertido a Bilbao en todo un modelo de conectividad y movilidad.

 

Una ciudad renovada que mira hacia el futuro

 El premio a la “Mejor Ciudad Europea” se suma a otro reconocimiento que ya recibiese en 2010, el “Premio Mundial de las Ciudades Len Kuan Yew”, considerado el máximo galardón en urbanismo del mundo. Pero Bilbao no se conforma. Según declaró su alcalde Juan Mari Alburto en el discurso de agradecimiento al recoger el galardón, “Bilbao ha hecho una gran transformación pero el premio es a una ciudad que sigue en desarrollo, que se prepara para el futuro”. En el horizonte cercano, los grandes hitos venideros son la llegada del Tren de Alta Velocidad y la operación de regeneración de la zona de Zorrozaurre, diseñada por la arquitecta Zaha Hadid.