Casas prefabricadas: una opción a tener en cuenta

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¿Alguna vez te has planteado vivir en una casa prefabricada? Quizá no contemples la idea por la fama de endebles y poco duraderas que estas construcciones arrastran injustamente. Lo cierto es que, actualmente, las casas prefabricadas pueden no sólo presumir de tener la misma durabilidad que las construcciones tradicionales, sino que, además, cuentan con algunas ventajas respecto a estas.

¿La principal? La rapidez en la construcción: la estructura de la vivienda puede estar lista en cuestión de días y los acabados rematados en tan sólo 3 meses. Otra ventaja adicional las encontramos en el precio ya que, en términos generales, la producción industrial permite ahorrar costes en comparación a las construcciones tradicionales. Además, en términos de sostenibilidad y eficiencia energética, las casas prefabricadas aprueban con nota.

Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de una casa prefabricada? No nos referimos a las casas prefabricadas móviles, ya que no tienen consideración de inmuebles, sino a aquellas que tienen vocación de perdurabilidad y que, por tanto, necesitan de una cimentación sobre el terreno. También se les conoce como casas modulares ya que su particularidad es que están formadas por módulos o paneles que se producen industrialmente y se ensamblan posteriormente sobre el terreno, como si se tratase de un puzle de grandes dimensiones.

Por tanto, que una casa sea prefabricada no significa que no se pueda adaptar a los gustos y necesidades de sus futuros habitantes ya que, al poder combinar los módulos de distintas maneras, tendremos infinidad de posibilidades.

 

Tipos de casas prefabricadas

Si estás pensando en hacerte con una casa prefabricada, quizá te interese saber cuáles son las opciones que ofrece el mercado. Las casas modulares, por lo general, se clasifican en función del material principal del que están construidos. Las más comunes son:

– Casas de madera. Probablemente, al pensar en una casa prefabricada, lo primero que te venga a la mente es la imagen de una casa americana de madera que seguramente hayas visto en más de una película de los años 80 o 90, en el peor de los casos, sucumbiendo a la fuerza de un huracán. Es cierto que son ligeras y más económicas, pero puedes estar tranquilo: ¡no se las llevará el viento!

– Casas de acero. De un aspecto más moderno, cuentan con la ventaja de estar hechas con un material muy duradero que apenas exigirá mantenimiento.

– Casas de hormigón. Se trata de una opción no tan conocida que, sin embargo, está ganando terreno gracias a la solidez y a la sostenibilidad de sus materiales.

– Casas de PVC. Combinan la ligereza del PVC con su resistencia y propiedades aislantes.

Contenedores de carga. En este caso, las piezas modulares son los mismos contenedores de carga que se utilizan para el transporte marítimo. Una opción moderna, económica y accesible que ha crecido en popularidad en los últimos años.

 

¿Qué trámites debo seguir si quiero construir una casa prefabricada?  

Para construir una casa prefabricada se necesita cumplir con los mismos requisitos y trámites que serían necesarios para construir una vivienda tradicional. Por tanto, deben anclarse a un suelo urbanizable y contar con un proyecto visado por el colegio de arquitectos correspondiente, así como conseguir la licencia de obra, posteriormente la cédula de habitabilidad y cumplir, en general, con el resto de la normativa urbanística autonómica y local.

En consecuencia, la edificación de una vivienda modular conllevará una serie de costes fijos tales como:

– Los honorarios del arquitecto y de la dirección de la obra, incluyendo el estudio del suelo y cimentación del terreno.

– Licencia municipal de obra.

– Alta en los servicios públicos de luz, agua, gas, teléfono…

– Inscripción en el registro mercantil e impuestos municipales.

La vivienda resultante será un bien inmueble a todos los efectos jurídicos y financieros y, por tanto, se podrá también vender o hipotecar.