Cinco razones para vivir en Cuenca que enamoran

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Su casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y pasearlo es disfrutar de las calles empinadas, de huertos escondidos o de casas colgadas. Cuenca tiene muchos atractivos, ¿quieres conocerlos todos?.

  1. El trabajo

La población en la provincia asciende a 201.071 y la vida aquí es bastante sencilla. En cuanto a su economía, la agricultura, seguida de la industria, la construcción y los servicios son los grandes sectores donde más empleo hay. Según el Informe del Trabajo en Cuenca de 2016, el sector agrícola registró un 6,72%, el sector de la industria, un 15,14% y el de los servicios un 13, 68%.

El perfil de trabajador también ha variado en los últimos años siendo las mujeres (39,11%) el perfil más contratado seguido de los extranjeros (37,5%).

  1. La situación inmobiliaria.

En 2017 varias regiones presentaron un incremento importante en cuanto a la compra y venta de viviendas, algo bastante inusual en algunas comunidades. Es el caso de Castilla- La Mancha, que presentó índices de crecimiento muy positivos llegando a alcanzar el 27%.

Posiblemente los buenos datos en creación de empleo, el optimismo y confianza que existe en los hogares españoles y las atractivas condiciones financieras que algunas entidades bancarias ofrecen a sus clientes, han sido los motivos por los que la compra de vivienda ha crecido tanto. De hecho, en España las ventas aumentaron casi un 80% desde 2013, lo dice el Informe Situación Inmobiliaria España realizado por BBVA.

  1. Paisaje de postal

No pasa desapercibido para nadie la increíble vista que se vislumbra de la ciudad desde el Parador, antiguo convento ubicado en un emplazamiento único. Desde allí, sus casas colgadas bañadas por los ríos Júcar y Huécar y doradas por el sol, confieren una imagen de auténtica postal. Posiblemente sea la imagen más conocida de Cuenca.

Si cruzamos el puente de San Pablo, que conecta el Parador con la ciudad, nos encontramos con una pequeña villa de 55.100 habitantes, con cuestas y puertas enormes de madera, que nos trasladan a lo que un día fue la ciudad. En su origen, los árabes fueron los artífices de esta deliciosa urbe, que hoy en día mantiene en perfectas condiciones su casco histórico amurallado y sus calles empedradas.

  1. Su gastronomía, a base de guisos caseros

El morteruelo es probablemente el plato más típico de la cocina conquense. Un guiso elaborado a partir de hígado de cerdo, donde a veces se cocina con otros tipos de carne como el conejo o el pollo, además de jamón y pan rallado. Otro de sus platos más conocidos son los zarajos, aunque es un plato especial que no a todo el mundo gusta. Se trata de varias tripas de cordero entrelazadas, cocinadas a la plancha y con unas gotitas de limón.

El ajo arriero o el resolí son otras de las delicias de la comunidad manchega, pero sin duda la especialidad de la zona son las carnes de caza, como el venado, el jabalí, la perdiz o el conejo. Se pueden degustar de mil formas: en escabeche, en guiso, con judías, con pan rallado o incluso a la plancha. Cuenca ofrece una extensa variedad culinaria que corona con los deliciosos quesos de la provincia, ya sean de oveja, curados, añejo…

  1. Los alrededores

Cuenta con un clima mediterráneo, templado y algo fresco, pero en época de frío predominan las lluvias. Se levanta en la parte central del país, y está rodeada de montañas y bosques, lo que le dota de una belleza natural. Sin embargo, su geografía hace que los pueblos de la provincia se encuentren bastante dispersos.

Segóbriga, Belmonte o Huete son algunas de las localidades aledañas que no te puedes perder. En la primera, podrás disfrutar de un impresionante yacimiento arqueológico gracias a la piedra lapis specularis, con la que los romanos construían sus viviendas. En Belmonte hay un castillo lleno de historia, por donde Juana la Beltraneja o el propio Fray Luis de León han pasado.