¿Cómo comprar una vivienda con monedas virtuales?

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En enero se adquirió en España la primera vivienda pagando con bitcoins, una de las casi mil monedas digitales que están construyendo un nuevo sistema financiero formado por una red de usuarios que gestionan sus propias operaciones. La venta tuvo lugar en Tarragona y el nuevo propietario pagó 40 bitcoins por un ático valorado en 550.000 euros.

A pesar de la volatilidad en la cotización de estas monedas (en enero un bitcoin equivalía a unos 14.000 euros y dos meses después se había reducido a la mitad), cada vez hay más inversores que confían en esta forma de pago por su potencial de revalorización.

La prueba es que ya se encuentran en las plataformas inmobiliarias anuncios que proponen este tipo de transacción. Es el caso de un propietario canario que puso en el mercado un chalé al precio de 45 bitcoins, unos 320.000 euros al cambio del mes de marzo.

“En el último año la moneda virtual ha tenido una revalorización extraordinaria, lo que ahora permite a quien haya invertido en ella hace solo unos meses poder comprar esta propiedad a un precio muy por debajo del valor que hoy tiene al cambio en euros –explicaba el propietario en su anuncio–. Por ejemplo, para quien haya invertido en marzo 2017, los 45 bitcoins a los que vendo la casa significan poder adquirir la propiedad por solo 112.000 euros. Y no digamos ya si los ha comprado hace un año, en tal caso mi chalé le costaría 44.000 euros”.

¿Demasiado riesgo?

El problema es que las apuestas de futuro no son seguras, más aún cuando todo depende de la capacidad para seguir atrayendo a nuevos inversores. El valor de las llamadas ‘criptomonedas’ se basa en su demanda: si se reduce porque sufren una pérdida de credibilidad o por un mayor control de los bancos centrales, los inversores escaparían y su valor se desplomaría al no estar sustentado por entidades que las respalden.

Si no hay una depreciación, es cierto que esta forma de pago aporta ventajas a las operaciones inmobiliarias, más allá de la plusvalía obtenida. Por ejemplo, como el pago se realiza a través de monederos virtuales, de persona a persona, las transacciones se llevan a cabo en tiempo real, a la vez que se formaliza la compraventa ante el notario.

Además, son inversiones que pueden realizarse desde cualquier parte del mundo, sin necesidad de realizar un cambio de moneda que puede encarecer la transacción. Por tanto, es posible encontrar potenciales compradores en cualquier país, reduciendo los trámites.

El propietario canario que vende su chalé en bitcoins asegura “creer firmemente, con independencia de los altibajos que tendrá la cotización en el tiempo, que las ‘criptomonedas’ son el futuro en una economía cada vez más globalizada en el mercado inmobiliario”. El tiempo lo dirá.