¿Cuánto cuesta trasladar un empleado a Nueva York y a otras grandes capitales?

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La globalización de la economía es exigente con las empresas. Para convertirse en un player internacional es necesario tener voz allí donde se mueven los hilos, por lo que de forma definitiva o temporal hay que expatriar empleados a ciudades como Nueva York, Londres, Bruselas, Hong Kong o Shanghái. Pero, ¿cuánto cuesta trasladar a un empleado al extranjero?  

Coste medio: 47.500 dólares por empleado  

El índice Live/Work trata de dar respuesta a esta compleja pregunta y, vaya por delante que el esfuerzo económico es importante. Una compañía debe destinar hasta 47.500 dólares de media a sufragar los gastos de alquiler de oficina y residencia por empleado en una de estas grandes capitales económicas. Así se afirma en la edición 2018 de este estudio realizado por la consultora inmobiliaria Savills Aguirre Newman, que analiza los datos de 34 grandes capitales del mundo.  

Nueva York: 113.6000 dólares por empleado 

Y esta cifra puede verse multiplicada por 2,4 en el caso de la urbe que encabeza el ranking: Nueva York. Aquí la factura por expatriar a un empleado puede ascender a 113.600 dólares, montante que le permite repetir primera posición por segundo año tras desbancar a Londres, que lo fue en el periodo 2012-2015. 

Como segunda y tercera ciudades más caras para acomodar a un empleado, el estudio de Savillis Aguirre Newman ubica a Hong Kong y Londres, respectivamente. Hay que recordar que la estimación incluye siempre el coste medio de la superficie destinada a oficinas y del alquiler residencial. 

Tokio, San Francisco y Dublín 

De la posición cuarta a la sexta se sitúan la capital de Japón, de la nueva economía americana, y de Irlanda. Merece la pena detenerse en la evolución de la ciudad europea, la segunda más cara del continente tras Londres con 61.100 dólares. Pero el dato que más sorprende es que en el último año su coste se haya incrementado en el 19%. Un impulso que ha llevado a Dublín en tan solo una década de ser la ciudad más barata de las analizadas en el Viejo Continente a la segunda más cara. Aún y con todo, está lejos de los 95.900 dólares en que el estudio tasa el peaje de acomodar a un empleado en Londres.  

También es significativa la progresión de San Francisco que ha pasado del puesto once al cinco mundial en diez años en este ranking sobre el coste de trasladar a un empleado al extranjero. Sin duda en este caso la progresión tiene mucho que ver con su rol de referente de la nueva economía con ese hub tecnológico y de emprendimiento que es Silicon Valley. Desplazar a personal a la ciudad californiana cuesta 65.200 dólares. 

Madrid, la 21 más cara del mundo 

El índice Live/Work incluye también a la ciudad de Madrid, que ubica como la 21 más cara del mundo con un coste de 39.700 dólares por trabajador y año. Aunque esta cifra indica un menor gasto que la media (de 7.800 dólares), la capital encareció estos costes en el último año en el 23,8%, reflejando el acusado ascenso de las rentas residenciales en las zonas prime.   

Un comportamiento que la consultora identifica en varias de las urbes del continente: “Las ciudades europeas están escalando puestos en el índice debido al incremento del coste medio del alquiler residencial y al fortalecimiento del euro”, se afirma en el estudio. Es la holandesa Ámsterdam la que más presión alcista ha experimentado en este año con un incremento del 29,6%. Un movimiento en que los expertos identifican el auge de las ciudades más pequeñas, capaces de ofrecer un buen equilibrio entre la vida laboral y la personal.  

El coste de atraer talento 

Y este deseo por la calidad de vida en el día a día es, en opinión de la consultora, uno de los factores que más influye en la aceptación de nuevos puestos de trabajo entre las generaciones más jóvenes: “Son más libres y se sienten atraídas más por la ubicación de la empresa que por su nombre”.  

Por esta razón dentro del capítulo de conclusiones del estudio se recomienda a las empresas elegir bien la ciudad e incluso la zona cuando abordan reubicaciones. Si bien es cierto que decidirse por las ciudades más influyentes del mundo implica un sobrecoste, también lo es que atraen a los perfiles profesionales más competentes.