Estos tres museos no se visitan: se pasean

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Ni puertas, ni detector de metales, ni máquinas de rayos X. Las paredes de algunos museos son el espacio público y su techo, el cielo abierto: es por ello que para conocerlos no es necesario (ni siquiera posible) cruzar el umbral de entrada. Te invitamos a recorrer tres de los museos urbanos que podrás visitar en algunas localidades españolas.

  • Mogarraz, el pueblo de los retratos, en Salamanca

Si la arquitectura popular de entramados de piedra y madera ya hacía atractiva la visita al que puede presumir de ser uno de los pueblos más bonitos de la salmantina sierra de Francia, desde el 2012 los motivos para acercarse hasta allí se han multiplicado. Desde ese año, las calles de la localidad se han convertido en una gran exposición que homenajea a sus antepasados.

La historia de este proyecto se remonta tiempo atrás, en concreto, a los años 60, cuando un fotógrafo retrató a todos los habitantes del pueblo para que pudiesen sacarse sus carnets de identidad. Por aquella época, la localidad empezaba a perder densidad de población: no fueron pocos los que se fueron a vivir a la ciudad. Hoy, Mogarraz recuerda a los que se fueron y a los que se quedaron gracias a un artista local, Florencio Maíllo. Maíllo, medio siglo después, se ha encargado de recopilar, casa por casa, todas aquellas fotos que ahora, con el permiso de sus familiares, lucen ampliadas en planchas de metal decorando las mismas fachadas de las casas que habitaron.

Lo que en un principio estaba destinado a ser una exposición temporal de 6 meses no sólo se ha prolongado indefinidamente, sino que ha ido ampliando su catálogo: ya son más de 600 los retratos que lucen en las calles de este pueblo que merece la pena recorrer despacio.

 

  • Genalguacil, un museo habitado en la serranía malagueña

“Un museo habitado”: así es como define Fernando Centeno, ex alcalde de Genalguacil, a esta localidad malagueña. Centeno fue, durante su mandato, el impulsor de los Encuentros de Arte del valle del Genal, una cita de alcance internacional que se celebra cada dos años desde hace ya más de dos décadas.

Las normas son sencillas: el pueblo ofrece cama y comida a los artistas invitados a acercarse a este pueblo de 600 habitantes de la serranía de Ronda a cambio de que sus creaciones se queden Genalguacil en calidad de legado. Durante las semanas en las que se celebra el festival, normalmente durante el mes de agosto, vecinos, turistas y artistas conviven en armonía. Es así como, edición tras edición, este museo al aire libre ha ido recopilando más de un más de un centenar de obras (esculturas, pinturas, fotografías, cerámicas…) que se exponen en sus plazas y calles de forma permanente. La iniciativa ha puesto al pueblo en el mapa cultural y en el de los lugares que no se pueden dejar de visitar al paso por la provincia de Málaga.

 

  • Arte que respira al sur de Madrid, en el museo de las esculturas de Leganés

Leganés cuenta con un Museo de Escultura al aire libre en una de las zonas más céntricas de la ciudad bajo el lema “Arte que respira”. La iniciativa empezó a recopilar piezas en el año 1984 y algo más de dos décadas después, en 2005, alcanzó la categoría de museo. Y no ha parado de crecer. Martín Chirino, Jorge Oteiza, Agustín Ibarrola o Eduardo Arroyo entre otros, son algunos de los grandes nombres que exponen en este gran museo ‘open air’ que ocupa unos 27.000 metros cuadrados y que está compuesto en su mayor parte por esculturas de gran tamaño, buena muestra de la escultura española de los siglos XIX y XX.