La madera vuelve a la vivienda: ¿por qué es el material de moda en la construcción?

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Hace cuatro años se concluía en Lleida el edificio de madera más alto de España, una demostración de arquitectura sostenible que por entonces supuso toda una novedad y un desafío en nuestro país.

En este tiempo, la madera, relegada por el hormigón y el acero, ha vuelto a encontrar un lugar protagonista en la construcción. A los numerosos edificios finalizados (en Vitoria, Madrid, Barcelona…) se están sumando otros proyectos cada vez más ambiciosos y complejos.

El Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona está levantando un bloque de 46 pisos sociales a cuatro alturas en el distrito de Sant Andreu. También en la Ciudad Condal, concretamente en el barrio de Sants, una cooperativa de viviendas tiene en marcha la construcción de un edificio de seis plantas.

En la misma zona, la promotora House Habitat, especialista en este tipo de construcción, acaba de terminar un bloque de cuatro plantas que ha contado con la dificultad añadida de respetar una fachada de piedra que data de 1895.

El proyecto de mayor envergadura se ubica en Hondarribia, localidad muy próxima a San Sebastián. Allí la empresa Egoin, en colaboración con el estudio de arquitectura TYM Asociados y la constructora Moyua, está levantando dos bloques de cuatro alturas que acogerán 65 pisos protegidos.

Su técnica de construcción se basa en la utilización de paneles contralaminados de pino, que se van ensamblando según los planos de montaje. En total se van a emplear 2.200 metros cúbicos de madera (que equivalen a 180 camiones de troncos) extraídos de explotaciones locales controladas.

¿Qué ventajas tiene la madera?

Volver a utilizar este material en la construcción no responde a una moda ecológica. Sus ventajas son tanto económicas como medioambientales. La Asociación de Fabricantes y Constructores de Casas de Madera de España (AFCCM) las resume así:

  • Los plazos de construcción disminuyen entre un 50% y un 80%, lo que a su vez supone un ahorro en mano de obra y utilización de maquinaria.
  • La madera reduce hasta en un 40% las emisiones de gases que genera la construcción clásica.
  • Estos edificios reciben la calificación energética A, la de máxima eficiencia. Las propiedades aislantes de la madera ayudan a conservar el calor durante el invierno y el frescor en verano. Eso supone hasta un 60% de ahorro en la factura de la climatización.
  • Este material, completamente reciclable, tiene además una vida media más prolongada que la del hormigón.
  • Por cada metro cúbico de madera de las explotaciones forestales destinadas a la construcción se elimina una tonelada de CO2 de la atmósfera.
  • Las nuevas técnicas de construcción y los procesos industrializados de elaboración de los elementos estructurales han permitido que estos edificios ya no tengan una limitación en altura. Por ejemplo, en Londres se ha proyectado un rascacielos que alcanzará los 300 metros.
  • Gracias a los tratamientos químicos, la madera es casi tan resistente como el hormigón frente a la humedad, los insectos y el fuego.

Se trata de edificios económicos, eficientes, seguros y sostenibles. Parece que el futuro de la construcción está en los árboles.