Negocios de garaje: el nuevo hábitat del emprendedor

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¿Qué tienen en común empresas como Apple, Starbucks o Mattel? Sin duda son tres de las marcas más poderosas del mundo en el ámbito de la tecnología, restauración y juguetería pero además todas ellas dieron sus primeros pasos en un garaje. También son fruto del tesón de grandes emprendedores, capaces de convertir la falta de recursos en una ventaja competitiva, como decía Steve Jobs, fundador de Apple: “Ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición”.

El garaje, la vivienda, puede albergar todo tipo de sueños, también los empresariales. Así lo creyeron los fundadores de Microsoft, Harley Davidson, Amazon o incluso los Beatles, demostrando que los inicios más modestos no son un obstáculo para pensar a lo grande pero además, defendiendo un modelo de emprendimiento que hoy se ha convertido en filosofía de vida.

Un nuevo ‘habitat’ empresarial

El autoempleo es cada vez más una opción para los españoles, de forma especial entre los jóvenes. El 44% de los emprendedores que inició una actividad en 2014 tenía entre 25 y 34 años, un porcentaje que en 2013 lo ostentaba la franja de edad entre 35 y 44 años. Según el informe Mapa del Emprendimiento en España, de la plataforma Spain Startup, esta tendencia va camino de homologarnos con lo que ocurre en el resto de Europa, donde el 56% de los proyectos puestos en marcha lo hacen menores de 35 años.

Este nuevo hábitat del emprendimiento lleva a que sean muchos los que convierten su casa o el hogar familiar en sede empresarial. Y de modo especial en los últimos años, la consolidación de la nueva economía ha demostrado la importancia de contar con modelos de negocio y estructuras con costes muy flexibles, capaces de adaptarse a las necesidades de cada momento, pero además sin renunciar a ningún objetivo. Hoy un e commerce gestionado desde el garaje puede vender en todo el mundo y abrirse un hueco compitiendo con los grandes operadores del sector.

Nadie dice que sea sencillo. Nick Swinmurn fundó en 1999 Zappos. Su apuesta por la venta online de zapatos no convencía a los inversores en aquellos años, por considerar que se trataba de un producto en el que el contacto físico era esencial en su ciclo de compra. Esa percepción no amilanó a este empresario de raza, como demostró 10 años después cuando vendió su empresa al gigante Amazon por más de 1.000 millones de dólares.

Pero antes de llegar a ese momento, Swinmurn tuvo que utilizar toda su capacidad de persuasión para convencer a varias tiendas de zapatos de Las Vegas de que podría vender su producto por Internet. Con la complicidad de varios comerciantes, creó un catálogo online que demostró la viabilidad de su apuesta. Y cada vez que llegó uno de esos primeros pedidos corría a la calle en busca del par de zapatos para realizar el envío. Así, desde su casa empezó el que se considera como uno de los mayores casos de éxito en el comercio online, ejemplo también del modelo de emprendimiento ligero o lean startup, que apuesta por la presentación inmediata del producto al consumidor para validar la idea y formato: El empresario que triunfa es el que aprende más rápido, defienden Eric Ries, autor de El método lean startup (Deusto, 2012), la obra que sentó las bases sobre este modelo de actuación.

Casi para cualquier formato de negocio

Son precisamente estos modelos de gestión los que difuminan la frontera entre oficina y hogar como nunca antes habíamos visto. Tradicionalmente los profesionales liberales como los de la salud, abogados, arquitectos, traductores o periodistas ubicaron en sus hogares sus consultas, despachos o estudios pero hoy también lo hacen tiendas de venta en Internet, empresas de vending, catering, formadores, entrenadores personales, comparadores de precios o metabuscadores, animadores de fiestas, servicios a la exportación y un largo etcétera.

Y podemos estar asistiendo al nacimiento de un modelo organizativo del trabajo. El exitoso movimiento maker en los Estados Unidos así parece avanzarlo. Se trata de una apuesta por la fabricación bajo demanda, con la que los ‘hacedores’ apoyados en nuevas herramientas de producción como las impresoras 3D y los software de diseño ofertan todo tipo de productos únicos, desde bisutería a mobiliario, objetos de decoración o incluso bicicletas o coches, defendiendo un nuevo modelo de la producción industrial que se aleja de las grandes factorías.

¿Por qué ahora?  

Pero… ¿por qué la casa se convierte en la nueva oficina del siglo XXI? Hay diversos factores que confluyen en este cambio:

  • Gestión de horarios. El tiempo se ha convertido en uno de los bienes más valorados por el ciudadano y tener la oficina en casa ayuda a gestionarlo: se minimizan los desplazamientos y permite una importante optimización.
  • Conciliación familiar. En un modelo familiar en el que los dos progenitores trabajan, dirigir una empresa desde el hogar permite compatibilizar de forma más eficaz las tareas laborales y domésticas.
  • Nuevas tecnologías. Nada de esto sería posible sin la consolidación de las nuevas tecnologías de la información, comunicación y herramientas de trabajo.
  • Marketing digital. La cultura de Internet y las redes sociales permiten crear imagen de marca sin realizar grandes inversiones, dando viabilidad comercial a proyectos de pequeño tamaño y ampliando su radio de actuación a todo el mundo.
  • Cultura colaborativa. Movimientos como el crowdfunding y el crowdlending, pero sobre todo el de la producción colaborativa (dos o más personas que suman sus esfuerzos en un proyecto desde diferentes puntos, en ocasiones ciudades o países) dan viabilidad a muchos proyectos con modelos que se alejan del de la tradicional empresa.

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