¡Nos vamos de tapas para saborear lo mejor de nuestra gastronomía!

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Una de bravas, un par de cañas y un vino. ¡Marchando…! ¿Cuántas veces hemos escuchado estas palabras? Y es que lo queramos o no, son parte de nuestra historia, de nuestra forma de ser y de cómo nos gusta a los españoles relacionarnos con los amigos: en la barra de un bar, con una cerveza bien fría en la mano y picoteando algo. Este recorrido por los pinchos más deliciosos de nuestro país te abrirá el apetito.

 

Un monarca muy sabio

Parece que el origen de las tapas como hoy en día las conocemos se remonta a tiempos de Alfonso XIII cuando el rey paró en una tasca para tomar una copa de vino. Ante las rachas de aire que había por la zona, el camarero se apresuró a cubrir el vaso con una loncha de jamón para impedir que llegara arena hasta él. Ante la sorpresa de Alfonso XIII que no entendía lo ocurrido, el camarero le contestó que la loncha de jamón era “una tapa” que protegía la copa. El monarca sonrío y no dejó ni rastro. Es más, pidió una segunda ronda, esta vez “con otra tapa igual, por favor”.

 

El contraste de norte a sur

En San Sebastián, nos vamos de pintxos. Y de los ricos, ricos. La tierra que más estrellas michelín tiene ofrece también una inmensa variedad de aperitivos, basados en el producto autóctono y de calidad. Los mejillones, el pulpo o las anchoas acompañadas de compota de manzana, foie o salmón, son la delicia de cualquier amante de la buena “barra”. La vieira a la plancha con mermelada de melocotón es otra de las exquisiteces de Donostia que más éxito tiene.

En el barrio de Santa Cruz, en Sevilla, hay una parada obligatoria en Casa Román porque no hay jamón más rico que el que preparan aquí: de corte fino y acompañado de unos picos. Sin más. Pero si te gusta el pescaíto frito, no puedes faltar a la cita con los boquerones o el cazón en adobo. En Granada, las tapas son aún generosas siendo las más conocidas la gamba blanca, la melva, o los caracoles. Todo aderezado por cerveza y buena música. En Córdoba, el salmorejo cordobés no puede faltar en una noche de tapeo, ni tampoco los flamenquines ni las berenjenas caramelizadas.

 

Las más sencillas, las más ricas

Los madrileños presumen de tener unas tapas menos elaboradas pero igualmente deliciosas. ¿A quién no le gusta la tortilla de patatas? De hecho, dicen que en Madrid se encuentra la mejor de España, en concreto en la Bodega La Ardosa, acompañada eso sí, de una caña bien tirada. Como gusta en Madrid. En la capital, también encontrarás los bocatas de calamares y las gambas al ajillo casi en cualquier bar.

Barcelona no es la capital por excelencia de los aperitivos pero sí tiene una calle donde se concentra el mayor número de bares donde te las ofrecen: en la zona del Paral-el puedes pedir un pincho de escalibada, butifarra, puerro con romesco o sencillamente, un poco de pan con tumaca. Un clásico que nunca falla.

 

El barrio húmedo de León

En León, la zona más conocida para ir de tapeo es “el barrio húmedo”, su nombre lo dice todo. Muchos establecimientos de esta zona ofrecen aperitivos acompañando la bebida sin coste alguno, lo que hace que esté siempre abarrotado de gente. Eso sí, son de calidad. Super conocidos son los tigres (mejillones rebozados), la croqueta de cecina, la tapa de morcilla con cebolla, o las patatas fritas con ajo y pimentón. Todas ellas perfectas para combatir el frío del invierno y maridadas con un buen “chato de vino”.

Al calor de Murcia, las barras se llenan del producto de la tierra: las hortalizas toman el protagonismo y por eso los pinchos más conocidos son las alcachofas con anchoa, la ensaladilla murciana, habas con jamón o saquitos de morcilla.