Oslo será la primera ciudad sin coches

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Varias ciudades europeas (Bruselas, Múnich, Berlín, París…) ya cuentan con planes para convertir en un futuro próximo sus núcleos urbanos en zonas sin presencia de vehículos privados. La propuesta de Madrid es una de las más ambiciosas: crear un área de prioridad residencial de unos 2 km2 donde a partir de 2020 solo puedan aparcar vehículos de 0 emisiones.

Sin embargo, en Europa el gran referente de la movilidad sostenible es Oslo (640.000 habitantes). Allí, en 2019, solo los vehículos de los residentes podrán circular por los 1,3 km2 que componen su almendra central. Todos los demás, incluso los eléctricos, tendrán prohibido el acceso. Eso la convertirá en la primera capital del mundo libre de tráfico.

Para el ayuntamiento, el objetivo no es solo reducir la polución sino devolver las calles a los peatones y mejorar la habitabilidad. En 2017 se han eliminado unas 300 plazas de aparcamiento y a lo largo de 2018 se pretende suprimir otros 700 estacionamientos. En paralelo, se realizarán obras para ensanchar aceras que serán ocupadas por paseos ajardinados y en las que se instalarán terrazas de bares y restaurantes.

También está previsto peatonalizar calles y prolongar la red de carriles-bici, ya de por sí muy extensa (205 kilómetros). La drástica disminución de vehículos se compensará con un incremento significativo del transporte público. Tranvías y metro ya funcionan con energías renovables y se espera que para 2025 el 60% de la flota de autobuses lo haga con biofuel, hidrógeno o biogás.

Conciencia ecológica

Según las encuestas realizadas por el consistorio, todas estas medidas cuentan con el apoyo mayoritario de los vecinos, quienes desde hace años demuestran con hechos su cultura ecológica.

Noruega es el país con un mayor parque de automóviles eléctricos: 215 coches por cada 10.000 habitantes, muy por encima de los que le siguen en ese ranking verde: 78 coches por 10.000 habitantes en Holanda, 12 en Japón y 9 en Alemania.

Las administraciones han fomentado la demanda de este tipo de vehículos con importantes exenciones fiscales, subsidios y multiplicando los aparcamientos con recarga de baterías gratuita.

Las ayudas también se han extendido a la compra de bicicletas eléctricas, muy demandadas debido a la complicada orografía de la ciudad. Además, los carriles-bici tienen un mantenimiento continuo, especialmente en invierno, donde quitanieves especiales limpian y acondicionan la calzada para que no se interrumpa un tráfico que cada año es más numeroso.

Toda esta planificación explica por qué Oslo ha sido elegida como Capital Verde Europea en 2019, un ejemplo de sostenibilidad como elemento esencial para mejorar la calidad de vida y aportar prosperidad económica. Así lo cree Petter Stordalen, un conocido empresario de la capital noruega: “Es imprescindible desarrollar más áreas peatonales, parques y espacios abiertos para que la gente se encuentre, coma, se recree, compre, viva y respire libremente. Por supuesto, esto también significa garantizar un sistema eficaz de transporte público, de taxis y de servicios de entrega. Una ciudad verde es una ciudad segura y próspera, y tendrá una ventaja competitiva en el futuro”.