¿Por qué los jóvenes tienen mucho más difícil que sus abuelos acceder a la vivienda?

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Recientemente la Sociedad de Tasación (ST) y Planner Exhibitions, organizadores de la feria inmobiliaria de Madrid (SIMA), hicieron públicos los datos de asistencia a su última edición, celebrada la pasada primavera. Destacaba una cifra: los visitantes de entre 25 y 35 años supusieron el 34,8% del total, frente a la media del 49,9% de los años anteriores.

Una bajada del 15% con respecto al año anterior. Otro dato apunta lo siguiente: solo el 14,6% buscaba una casa para independizarse. En 2009 ese porcentaje alcanzaba el 44,3%.

Son muchos los expertos que están advirtiendo sobre el grave problema en que se ha convertido el acceso de los jóvenes a la vivienda, lo que afecta a toda Europa. David Willetts, exministro británico y académico, acaba de presentar un informe sobre este tema en el que explica que los jóvenes de entre 18 y 35 años dedican de media un tercio de sus ingresos a pagar el alquiler, o un 12% cuando tienen que hacer frente a una hipoteca.

En comparación, en los años 60 y 70 se gastaba entre un 5% y un 10% de la renta, es decir, esta generación dedica el triple de ingresos que en el pasado a tener casa. Willetts completa su estudio señalando que los jóvenes tienen la mitad de probabilidades que sus padres de comprar una vivienda y cuatro veces menos opciones que sus abuelos de vivir de alquiler.

 

Más caro el alquiler que las hipotecas

En España, un informe elaborado por la plataforma Pisos.com a partir de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística confirma que el esfuerzo financiero que exige el alquiler ahora es mayor que el de una hipoteca: los inquilinos emplean el 28,72% de sus ingresos; los propietarios con hipoteca, el 24,30%.

BBVA Research explicaba esta situación del mercado en su estudio inmobiliario del mes de julio: “La combinación de precios relativamente bajos y condiciones de financiación más laxas con un crecimiento del precio del alquiler por encima del de la vivienda, ha hecho que, a día de hoy, el esfuerzo económico que representa la compra de vivienda para los hogares sea inferior al del alquiler […] Esta situación era la opuesta en 2008, donde el esfuerzo de comprar en relación a alquilar era superior en más de diez puntos porcentuales”.

En cualquier caso, los datos insisten en que ambas opciones resultan costosas para quienes desean emanciparse. Sin embargo, las ayudas a los jóvenes aprobadas por las administraciones puede que sirvan como estímulo pero, para mejorar sustancialmente las cifras, probablemente se necesitará un plan más ambicioso en el que se comprometan todos los agentes del mercado.