¿Se puede instalar un punto de recarga para tu vehículo eléctrico en un garaje compartido?

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No hay duda de que el futuro de la movilidad es eléctrico, sin embargo aún existen inconvenientes para que este tipo de vehículos disparen sus ventas. Tal vez el mayor de ellos sea la falta de puntos de recarga.

Para los afortunados que disponen de garaje, este es un problema menor, a no ser que la plaza de aparcamiento se ubique en un garaje compartido, lo que hace algo más compleja la instalación aunque igual de viable.

En 2013 se modificó la Ley de Propiedad Horizontal para facilitar la rehabilitación y modernización de los edificios. Entre las nuevas medidas se incluyó la posibilidad de que cualquier vecino pudiera instalar puntos de recarga eléctricos en su plaza tan solo informando por escrito previamente a la comunidad de propietarios a través del presidente o del administrador.

Como es lógico, tanto la instalación como el gasto del consumo eléctrico debe correr a cargo del beneficiario. El procedimiento más sencillo sería realizar una conexión entre el contador eléctrico propio y la plaza de aparcamiento, en cuya pared se colocaría el enchufe, que puede ser de dos tipos:

  • Enchufe monofásico. Es el más habitual, al que se conecta cualquier electrodoméstico. Sirve cuando el coche es híbrido, ya que las baterías son más pequeñas. Si el vehículo es solo eléctrico, con este enchufe el tiempo de carga puede superar las 20 horas.
  • Conector especial trifásico. La carga es mucho más rápida: con una noche basta. De esa forma, además, se pueden aprovechar las tarifas nocturnas, siempre más económicas.

¿Y si la plaza está en otro edificio?

Generalmente el cuarto de contadores se ubica en la planta baja o en la del garaje, de manera que resulta fácil tirar desde allí un cable de alimentación. Así además el consumo vendría incluido en la factura mensual del propietario.

Sin embargo, a veces la distancia desde el contador es demasiado grande, o bien la plaza de garaje no se ubica en el edificio donde se reside. En ese caso, hay dos posibles soluciones:

  • Contratar una nueva línea de suministro eléctrico. En este caso el coste se eleva ya que hay que instalar un contador y pagar un nuevo término de potencia. Serían dos facturas cada mes, la de la casa y la del garaje.
  • Instalar un contador propio en la red general del garaje comunitario, de tal manera que quedará registrado el consumo mensual y el propietario lo abonara a continuación a la comunidad. Es una solución menos costosa que la anterior, pero tiene el inconveniente de que debe ser aprobada en una junta de propietarios. Habría que presentar un proyecto describiendo todos los aspectos que afecten a los elementos comunes: dónde se instalará el contador, cómo se va a tender el cableado, dónde se colocarán los enchufes… y la junta tendría que aprobarlo por mayoría simple.