Sobrevalorar tu vivienda es contraproducente

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El tiempo medio para vender una vivienda en España es de 8,6 meses, según la Sociedad de Tasación, un periodo demasiado amplio para la mayoría de los vendedores. Por eso es importante que más allá de las dificultades propias del mercado, los propietarios no añadan obstáculos innecesarios. El peor de ellos suele ser sobrevalorar su casa.

Un estudio realizado por la inmobiliaria Tecnocasa y la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona concluye que la mayor parte de las viviendas que salen a la venta en España lo hace de media a un precio superior en un 20% al valor de las propiedades similares de la misma zona.

El análisis se ha hecho por ciudades, de tal manera que se ha establecido un ranking: donde se da una mayor sobrevaloración es en Málaga y Zaragoza (24%), seguidas por Valencia (22%), Sevilla y Cornellà de Llobregat (20%), Barcelona (19%), Madrid, Mataró y Badalona (18%), y Premià de Mar (12%).

Los expertos que han elaborado el informe apuntan dos razones para este exceso de optimismo en la venta: el recuerdo de los precios anteriores al inicio de la crisis económica (2007), cuando la revalorización de las propiedades alcanzaba una media del 20%, y a una expectativa demasiado alta en la evolución de un mercado en expansión, pero con un crecimiento de los precios que no es ni mucho menos tan elevado como entonces.

Otra prueba de este comportamiento es que aunque los vendedores aceptan negociar el precio, de media la rebaja no es superior al 5%, muy lejos del 14% que se alcanzaba en 2012 y ya muy cerca del 4% del periodo 2004-2006, siempre según los datos del estudio mencionado.

Cuidado con ahuyentar al comprador

Al sobrevalorar la propiedad, se corre el peligro de ahuyentar a unos compradores que ahora disponen de una mayor oferta y cuyas posibilidades de financiación son más limitadas que hace diez años.

Cuidado por tanto con esa falsa idea de que es mejor poner un precio de salida alto por si aparece algún inversor despistado y, si no, ya habrá tiempo para reducirlo. Los expertos inmobiliarios sostienen que es en los primeros meses cuando aparecen los compradores más interesados, que pueden descartar definitivamente la vivienda al estar fuera de mercado.

Aunque luego se vaya reduciendo el valor de forma paulatina, seguirá habiendo otras propiedades similares más baratas. Y si los compradores ven su evolución a la baja sin que se llegue a vender, pueden llegar a sospechar que la vivienda tenga algún tipo de tara oculta.

Es posible que todo esto haga que el tiempo de venta se prolongue tanto que finalmente se tenga incluso que rebajar el precio por debajo de su auténtico valor. La conclusión es que los propietarios, sobre todo los que necesitan una venta rápida, han de ser prudentes en sus pretensiones y deben partir de una tasación correcta del inmueble.