Tendencias de interiorismo: viviendas abiertas, más diáfanas y luminosas

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La casa es un laboratorio en el que experimentar nuevos entornos más confortables, más personales y más lúdicos, en el que cada vez la relación con el exterior va a ser más importante, y los conceptos de intimidad y zonas comunes estarán más vinculados.

Esas son las principales conclusiones del ciclo ‘Interiores del siglo XXI’, organizado recientemente por el Roca Madrid Gallery y en el que participaron prestigiosos arquitectos e interioristas como Manuel Ocaña y Rocío Pina. Ellos expusieron las tendencias que ya se están trasladando a los diseños de las viviendas a través, principalmente, de una redefinición de las estancias y de la luz.

Espacios abiertos y compartidos

Ahora la propuesta recurrente es que las casas tengan un eje central donde se desarrollen las actividades compartidas, que predominen las áreas para relacionarse y se reserven espacios concretos, con la superficie justa, para funciones específicas.

“Lo diáfano acapara un mayor protagonismo: menos tabiques y estancias multi-funcionales en las que no se renuncia a las zonas de intimidad utilizando los muebles, la luz e incluso los colores como elementos que diferencian y confieren privacidad”, explica la decoradora Alejandra Aguilar, de La Tapicera.

Interiores llenos de luz

Las ventanas crecen para jugar con la luz natural y, al tiempo, comunicarse mejor con el exterior, de tal manera que el mundo natural (lo verde, la piedra…) o la urbe (fachadas, tejados…) sirvan como marco decorativo de la vivienda.

“La luz es protagonista en esos espacios diáfanos, en clara oposición a la ya anticuada concepción de estancias-dormitorio –explica Rosa Urbano, del estudio Urbanobyu–. Esto se hace extensible a la cocina, que pasa a ser un espacio común”.

Los interioristas inciden en dar más protagonismo a la iluminación artificial de ambiente (tenue, cálida y difusa, con la que crear zonas diferenciadas dentro de cada estancia) y a la específica (más directa), frente a la general o funcional.

Materiales para el contraste

En el nuevo interiorismo no hay ataduras en el estilo ni visiones uniformes, lo que se percibe sobre todo en el uso de materiales diversos. Hace tiempo que la madera (cada vez más de tonos oscuros), el corcho (en mobiliario y revestimientos), el mimbre o la caña volvieron a las viviendas para lograr decoraciones más cálidas, además de mejorar los aislamientos térmicos y acústicos.

Se añaden a la tendencia los materiales industriales como el latón, el níquel o el cobre,  que pueden lograr un atractivo contraste en terminaciones y complementos. De la misma forma, los suelos combinarán la madera, la terracota y el vinilo; y en las paredes ganará espacio el corcho y el papel pintado.

Más color y gusto por lo artesanal

Si el espacio y la luz son los elementos principales, el color debe servir de complemento esencial para resaltar esas características. Los tonos claros y, en especial, el verde natural aportan visibilidad y cuestionan, como apunta Manuel Ocaña, la distinción entre interior y exterior.

Así mismo, el gusto por lo natural y familiar lleva a aportar detalles artesanales empleando cerámica, vidrio, metal, textil e incluso mobiliario hecho a mano. Porque no hay mejor hogar que el que crea uno mismo.