Tudela tiene ángel… todo el año

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Todos los Domingos de Resurrección se congrega una multitud en la Plaza de los Fueros de Tudela para contemplar la Bajada del Ángel: un niño de la localidad, vestido de ángel y suspendido de una maroma, desciende desde el balcón de la Casa del Reloj hasta el centro de la plaza, donde le espera la imagen de la Virgen cubierta por un velo negro en señal de luto por la muerte de su hijo. El niño le retira el velo como muestra de alegría por la resurrección de Cristo.

El día anterior, cada Sábado Santo, tiene lugar en el mismo sitio el Volatín, otra tradición cuyo origen se remonta también al siglo XIV. Un muñeco de madera vestido de forma estrafalaria y con un puro-petardo en la boca es zarandeado sobre la multitud hasta que caen al suelo sus andrajos, recordando así el suicidio de Judas después de haber traicionado a Jesús.

Las procesiones y pasos completan una demostración cultural que ha hecho que la Semana Santa de Tudela sea declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, aunque probablemente no es la única que merecería el galardón. El carácter lúdico y social de esta localidad navarra, a 45 minutos por carretera de Pamplona, también se percibe en las fiestas patronales de Santa Ana (finales de julio) o en las de San Pedro (finales de junio).

Estas celebraciones transmiten un estilo de vida que, dicen los que allí viven, lo da una tierra fértil y una naturaleza rica que riega el Ebro a su paso y que se disfruta en el paseo y en el plato.

Patrimonio en piedra, patrimonio verde

Tudela es el comienzo y el final de rutas variadas a través de las que se puede conocer un entorno diverso. A lo largo del río se disfruta de los sotos fluviales a los que acceder caminando, en bicicleta o a caballo. Una alternativa igual de apetecible es seguir la Vía Verde del Tarazonica, el trazado del ferrocarril que prestó servicio hasta 1972 y que comunica Tudela con Tarazona a través del tramo inferior del valle del río Queiles.

Algo más al norte, a 20 minutos en coche, se extienden las Bárdenas Reales, Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera, un espléndido paisaje semidesértico que merece contemplarse desde el alto de la ermita de Nuestra Señora del Yugo.

Tudela es el centro de todo ese universo apacible y generoso que tiempo atrás acogió a judíos, musulmanes y cristianos, cuyo legado conjunto está presente y visible en la ciudad. Por eso forma parte de la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad y es lugar de paso de la Ruta Camino Xacobeo del Ebro. Por eso, muestra orgullosa un espléndido patrimonio que el visitante comienza a descubrir desde su puente medieval sobre el Ebro.

La iglesia románica de La Magdalena, el Palacio del Marqués de San Adrián, el conjunto catedralicio, las casonas platerescas en torno al ayuntamiento… La ruta del patrimonio tudelano es un recorrido histórico y bullicioso que conduce entre tabernas y comercios hasta la Plaza del Fuero, el lugar de encuentro de toda celebración y por tanto de su gran evento gastronómico, la Fiesta de la Verdura, que tiene lugar a finales de abril.

Cogollos, borraja, espárragos, alcachofas… La huerta de Tudela ofrece un tesoro verde que compite en protagonismo con las carnes a las que acompaña y que convierte sus ensaladas y menestras en experiencias exquisitas.

No es extraño que la tradición haga descender a un ángel sobre la ciudad cada Semana Santa, porque Tudela tiene ángel todo el año.