¿Vas a compartir piso? Pues ten muy en cuenta estos consejos

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El alquiler de habitaciones se incrementó un 78,1% el año pasado, según un informe de la plataforma Idealista. Pero del mismo modo que la demanda se ha disparado, los precios de los alquileres también lo han hecho.

Ante esta situación de precios al alza se plantea una solución: compartir piso. Si hay que reducir gastos, una buena idea es compartirlos, pero esta opción tiene unas implicaciones legales que hay que conocer.

Si se comparte piso con el propietario

  • El inquilino tendrá que depositar una fianza que la ley limita a un mes de alquiler.
  • El propietario está obligado a depositar la fianza en una cuenta y entregar una copia del ingreso al inquilino. Para hacerlo tiene un plazo de tiempo determinado que varía según las comunidades, aunque suele ser de un mes.
  • Lógicamente, el propietario tendrá que tributar por esos ingresos.
  • Si el inquilino formalizó el contrato antes del 1 de enero de 2015, en su declaración de la renta tiene derecho a una deducción del 10,05% del importe del pago anual. A partir de esa fecha, la deducción desaparece.

Si se comparte piso con otros inquilinos

  • Aunque no hay una exigencia legal, lo lógico es que todos hagan frente por igual a la fianza. Si en la vivienda ya había otro u otros inquilinos y llega uno nuevo, es aconsejable exigirle una fianza que equivalga al pago de un mes por la habitación.
  • Es fundamental que en el contrato de alquiler figuren todos los inquilinos, de manera que la responsabilidad sea mancomunada y que, al mismo tiempo, cada uno pueda disfrutar de las deducciones que correspondan.
  • En los casos que proceda, los coinquilinos deben asumir conjuntamente el Pago sobre el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que tiene que ser depositado durante el siguiente mes a la firma del contrato y cuyo importe dependerá del precio acordado y de la duración del contrato.

También hay que tener en cuenta otras cuestiones de organización frente a los pagos:

  • Debe hacerse una estimación de los gastos compartidos, tanto los fijos (alquiler, acceso a internet…) como los variables (electricidad, gas, agua…) y determinar la cantidad que aportará cada coinquilino.
  • Es aconsejable abrir una cuenta bancaria mancomunada en la que se contabilicen esos ingresos y se carguen los gastos.
  • Atención: si se producen impagos en los recibos, la responsabilidad legal no será conjunta, solo la tendrá quien sea el titular del contrato de servicios.
  • Los gastos propios no deben mezclarse con los comunes.

Más allá de los asuntos administrativos, conviene llegar a acuerdos de convivencia para evitar conflictos. Estos son los temas prioritarios:

  • Uso de los espacios compartidos (reparto de las zonas de almacenaje y despensa, utilización del televisor común, un orden para la utilización de la ducha…).
  • Reparto de tareas o días para llevar a cabo la limpieza de las zonas comunes.
  • Coordinar las horas de calefacción. Se ahorra más encendiendo todos los radiadores para caldear la casa de una vez.
  • Mejor hacer coladas conjuntas: se ahorra electricidad y agua llenando cada vez la lavadora.